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Folleto dirigido
a los padres

Consejos que le ayudarán a alejar a
sus hijos de las drogas.
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No importa dónde los jóvenes crezcan o quiénes sean sus amigos, casi todos ellos se enfrentan en algún momento con amigos que tienen malas ideas, malas formas de probar límites, meterse en problemas, y de hacer cosas de las que se arrepentirán más tarde. No es muy difícil decirle a un extraño “No. Gracias. Me tengo que marchar ahora”. Sin embargo, es mucho más difícil para un adolescente decir que “no” cuando un amigo de confianza, al que admiran y respetan mucho trata de persuadirlos a que hagan algo que se sabe que está mal.

Aún los llamados “jóvenes buenos” pueden algunas veces insistir y convencer a sus amigos a faltar a clase o a mentir acerca de por qué estuvieron afuera tan tarde juntos. Pero si los amigos o conocidos están tratando de convencer a sus hijos a probar tabaco, alcohol o drogas, las consecuencias pueden ser mucho más serias. La mejor forma de preparar a los jóvenes para triunfar en estas pruebas es “actuando” o practicando diferentes situaciones con anticipación. Con las respuestas justas en la punta de la lengua, sus hijos pueden demostrar su independencia al mismo tiempo que les aclaran a sus amigos que no los rechazan a ellos personalmente sino a las formas de actuar que han escogido.

Prepárelos con práctica
La siguiente es una posible escena que usted puede practicar con su hija (puede cambiarla para practicarla con un varón). O puede inventar algunas escenas de su propia imaginación que se ajusten al tema, o cualquier otra cosa que ayude a sus hijos a practicar su poder de resistencia.

Actúe el papel de un muchacho que a su hija le guste y trate de convencerla de que comparta con usted unas cuantas cervezas. ¿Cómo podría ella responder? “¡Eres un descarado!” Sería una respuesta muy alienante. “No sé...” deja la puerta abierta y da la sensación de que se le podría convencer. Una respuesta intermedia en la que ella sea firme y sin embargo amigable funcionaría mejor. Ayúdele a ella a practicar frases claves que dan las razones por las cuales ella simplemente no se tomaría una cerveza:

  • “¡Mis padres me matarían si se enteraran. Y ellos siempre se enteran!”.
  • “No, a mí no me gustan esas cosas”.
  • “Ya la probé una vez y odio su sabor”.
  • “Mis padres confían en que no tomo bebidas alcohólicas y yo no quiero defraudarlos”.

O ella podría relatar las consecuencias de consumir bebidas alcohólicas:

  • “¡Ya la probé una vez y terminé vomitando!”
  • “Beber cerveza me hace sentir fuera de control y yo odio esa sensación”.

Ella tendrá que estar preparada para responder a las protestas. Podría hacerlo usando la técnica del disco rayado repitiendo sus razones para no aceptar hasta que los esfuerzos para convencerla terminen. O ella puede indicar claramente que la conversación sobre la cerveza ha terminado cambiando el tema en una de estas formas: “¿Viste el partido de baloncesto anoche?” u “¿Oye, sabes tú si las entradas para el concierto se han agotado?” Y si todo falla, ella tiene que abandonar el lugar con una respuesta enfática “¡Tengo que irme, adiós!”